Me gustó el libro y... seguí leyendo. Me han llamado la atención algunas cosas, y me han hecho pensar un poco.
Por ejemplo, aquello de que Teresa nunca hace "las cosas" sola. Todo aquello que es importante en su vida está siempre marcado por la presencia de personas en las que se apoya para contrastar opniones o buscar ayuda. Creo que nuestra sociedad "peca" mucho precisamente de estar incomunicada en la era de la comunicación y además, todos preferimos a veces ir a nuestra bola.
A mí a veces me cuesta encontrar también un "ánima comprensiva" (como si fuera una adolescente incomprendida, oye).
Otro asunto llamativo es que la conversión que experimenta es lenta y progresiva; va con la vida misma de la persona. Se produce a base de ENCUENTROS. Yo he podido tener momentos de "conversión", por así decirlo, he percibido algún cambío en mi interior, en mi forma de ser... transformaciones, pero me doy cuenta de mi vida se va configurando a base de "conversiones", cambios de puntos de vista,... no sé.
En alguna parte habla de hacer una lectura creyente de nuestro momento histórico personal. En el tema del conocimiento propio, tan importante para Teresa, estoy de acuerdo en que es fundamental "dar nombre" a nuestro proceso, a nuestros momentos buenos y los de crisis... Por eso la relación de Teresa con Dios es tan "llana" y tan "normal", tan sencilla... porque parte de la propia vida y de la propia experincia. A mí me ocurre a veces que tengo parones en "mi vida de oración". No sé... al Señor siempre lo tengo presente, porque tengo Fe y porque Dios es importante para mí, en serio, pero es como cuendo dejas de ver a una persona a la que quieres mucho durante algún tiempo: no te olvidas, la quieres,... pero cuesta "retomar".
Me gusta la idea de que no se trata de hacer ratos de oración, sino de SER ORANTES. ¡Éso es... en eso consiste, creo yo! Como decía antes: desde la vida propia, desde lo que soy aquí y ahora. Ésto me ha gustado mucho.
Por último, dos cosas que no entiendo (o... que no me cuajan) relativas a la ORACIÓN:
: En algún momento Teresa expresa que la oración es para "agradar" a Dios, no a quien ora. ¿Por qué? ¿Es que no se experimenta la oración como necesidad? ¿Será una manera que tiene Teresa de decirnos que aunque nos cueste y no tengamos ni fuerzas ni ganas, sigamos orando y no perdamos la relación con Dios?
: Con la oración Teresa actúa, -dice- porque se siente miembro activo de la Iglesia. Bueno, pues yo no me siento así. Lo siento. Entiendo que la visión de la Iglesia jerárquica y "todo poderosa" (MI Iglesia, a la que pertenezco y quiero), es muy "ruidosa" y que hay otra visión de la Iglesia silenciosa, humilde, discreta y con-nosotros, que es la que hace que yo siga defendiéndola.
Nada, aquí sólo quería expresar que nunca se me había pasado por la cabeza rezar para ser miembro activo de la Iglesia, sino más bien por necesidad, sentimiento, alegría, tristeza, proceso, o por vida de Fe...
Bueno, estas son mis reflexiones. Estoy encantada de poder compartirlas y espero no resultar "pesada"...
Mª José Hidalgo